Guardiola y la comunicación del entrenador
Las palabras de Ibrahimovic en las que relataba que apenas hablaba con Guardiola en su estancia barcelonista parecen haber calado y ahora se cuestiona si el apodado Filósofo tiene una buena relación con sus jugadores o no. Se le preguntó a Keita por ello y comentó que apenas hablaba con él, que iba a trabajar y no necesitaba hablar mucho con su entrenador.
La figura del entrenador es mucho más que alinear a 11 jugadores y planificar los entrenamientos, la comunicación gana día a día enteros en esa relación jugador-entrenador, pero hay que recordar que se vive en un entorno profesional, que no se va a hacer amigos aunque hablando el preparador se puede llevar a los jugadores a su terreno.
El éxito de Guardiola no debe esconder que hay muchos perfíles de entrenadores. Los hay férreos, más permisivos, dialogantes, exigentes, conciliadores, intransigentes… Todos estos perfiles han conseguido éxitos en el pasado, todos, y decir que solo tiene éxito los que tienen buen rollito con determinados jugadores es mentir.
En el caso de Ibrahimovic es lógico pensar que una vez perdió el favor de Guardiola en el once la relación no fuera la mejor. El entrenador es el que manda y un tipo que cobra 12 millones de euros al año no debe ver muy bien que después de anotar 21 goles sea candidato habitual del banquillo. Pero si Guardiola vio alternativas positivas en Villa y Bojan quizás no hizo más por mejorar su relación visto que ya tenía su problema solucionado, que es que alguien le rindiera como 9 en el equipo.
El arte de la comunicación del entrenador no es sino el arte de la persuasión. Tienes un fin que es que tu jugadores, titulares o no, rindan cuando lo necesitas. Para ello la motivación es fundamental. Un vestuario no tiene porque ser la barra de un bar. Ayuda conseguir un clima de trabajo agradable, desde luego, y es cosa del entrenador y su equipo que así sea. Pero no tiene porque ser los Mundos de Yupi, no hay más que ver la Liga que le ganó el Real Madrid en 2003 a la Real Sociedad, apenás se celebró por causas intestinas como la inminente venta de Morientes. Pero la liga se ganó. Y Del Bosque era el entrenador, otro de los adalides del buen rollismo.
No hay que olvidar que en muchas estructuras los jugadores adquieren más fuerza que el entrenador, por su tibieza y también la tibieza de las juntas directivas. No es el caso de Guardiola, que con 8 títulos en apenas dos años se ha ganado todo el respaldo y cuenta con una posición de fuerza. El que no comulga, fuera. Los jugadores de cantera van a muerte con él, de momento le va bien así y se deshace en elogios con ellos cuando tiene ocasión. Sabe que está donde está por ellos, porque la verdadera relación que garantiza el éxito en el fútbol es la de los jugadores entre sí.
El Barcelona juega de maravilla por la solidaridad que demuestran los jugadores, generosos en el apoyo y la recuperación de balón. El entrenador no se tiene porque llevar bien con los jugadores más allá de una relaciónn profesional, son ellos mismos los que ganarán los partidos y auparán a un entrenador o lo arruinarán. Esas relaciones son realmente las que deben cuajar. Sino que se le digan a Scariolo en el pasado Campeonato de Europa de selecciones.

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