Historias del tiki taka (VIII): Pep Guardiola y Quique Sánchez Flores
Guardiola llegó al FC Barcelona en sustitución de Frank Rijkaard, sin aportar una experiencia relevante como entrenador, en una etapa complicada del club, tras el despido de su predecesor (que había ganado la segunda Copa de Europa para el club).

Había sido una temporada marcada por la desidia de las grandes estrellas (Deco, Ronaldinho y Etoo), y por el famoso pasillo que tuvieron que hacer los jugadores al reciente ganador de Liga, el Real Madrid, en el Bernabeu, en un partido en el que además el Real Madrid goleó al Barcelona (4-1). Algunas de esas estrellas no jugaron porque habían buscado premeditadamente estar sancionados.
Además, el presidente había superado por poco una moción de censura y el entorno se mostraba crítico.
Guardiola, un emblema del barcelonismo, atraía la simpatía del socio, quien sin embargo dudaba de su capacidad como entrenador. Pero, tras dos primeros partidos de liga en los que el equipo notó la falta de ajuste, los resultados llegaron de forma apabullante con un estilo extraordinariamente atractivo. Las características más importantes fueron:
Presión muy arriba, que impedía al contrario sacar el balón con facilidad, con presión de dos o tres jugadores contra el que recibía el balón antes de que lo recibiera, lo cual obligaba al jugador a tener previsto el pase, ya que de lo contrario la pérdida era segura.
Circulación rapidísima de balón, con mucha incorporación de los laterales (sobre todo, Dani Alves).
Superioridad en la zona de tres cuartos de cancha, ocupada incluso con 6 jugadores (Xavi, Iniesta, Messi, Henry, Etoo y Alves), lo que facilitaba que alguno se encontrase desmarcado.
Intercambio de posiciones entre los delanteros fijos y la segunda línea (Etoo baja y el hueco lo ocupa una internada de Iniesta o Messi). Esa movilidad genera huecos.
Uso intensivo de las jugadas de estrategia a balón parado (exportada alguna a la selección española, como la del gol de Puyol ante Alemania en semifinales del Mundial). En contra, la defensa en zona, no tan bien trabajada, sufría en las jugadas a balón parado.
Ese primer año se cerró con la conquista de todos los títulos posibles.

En la segunda temporada, el juego del Barcelona era tan conocido que todos los equipos sabían las fórmulas para hacerle frente, aunque la aplicación de esas fórmulas no siempre estaban al alcance de cualquiera.
Además, la salida de Etoo, el primer hombre en la presión, restó intensidad defensiva al equipo, que no tenía en Ibrahimovic a un delantero centro tan sacrificado en defensa.
Se tenía que empezar a jugar desde más atrás, y cuando Xavi (la mayoría de las veces) era objeto de marcajes individuales las transiciones se hacían más lentas y predecibles. Las lesiones de Iniesta impedían al equipo tener un referente en la creación, por lo que tuvieron que asumir más responsabilidad en esa faceta tanto Busquets como Messi. Aún así, y tras ganar la Liga, batiendo el récord histórico de puntos, el Barcelona despidió la campaña dando la sensación de que los rivales ya sabían como pararle. Buen ejemplo de ello fue el Inter de Milán en las semifinales de la Champions League.
El equipo ha demostrado en esta liga que tiene recorrido, gracias a la incorporación a la primera plantilla de jugadores del filial (Busquets, Pedro), que han demostrado que el club se encuentra cómodo con este estilo, y busca con la incorporación de Villa más movilidad ofensiva y sacrificio defensivo.

También hemos mencionado en el título a Quique Sánchez Flores. A Quique hay que destacarle porque se trata de un entrenador que forma equipos muy trabajados, con gran atención a los detalles, en el que busca optimizar las cualidades de cada uno de sus jugadores, como lo hace también Vicente del Bosque.
Hay casos en los que los jugadores han sacado su mayor rendimiento con él (como Reyes), pero su influencia en el carácter ganador de sus jugadores y en la evolución de los mismos es patente en la selección, ya que ha dirigido y ayudado a evolucionar a futbolistas como Albiol en Getafe y Valencia, y a Marchena, Villa y Mata en Valencia, un equipo bien formado y cuajado que no superó la inestabilidad de su directiva.
Su éxito en el banquillo del Atlético de Madrid es una garantía de que aportará a la selección jugadores competitivos y con conocimiento de las táctica más modernas.
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