Mexico: entre la levedad y el desacierto
Si la selección de Brasil no hubiera remontado el marcador adverso de 2×0 y ganado la Copa Confederaciones del 2009, el balón que el cancerbero norteamericano Tim Howard, sacó de la zona de gol y que en ese momento significaba el empate del partido, sólo hubiera encontrado eco y tenido repercusión en Rio y Sao Paolo.
Todo lo contrario, los mismos cometaristas de la cadena Univisión que en aquella oportunidad, pasaron con fugasidad sospechosa sobre el hecho, son los mismos que ahora cuando México queda eliminado a mano del seleccionado argentino, no cesan de poner el grito en el cielo y se empecinan en presentar como determinante la desición del árbitro, algo que a escala general, ha dejado mucho que desear durante el presente torneo, pero que nunca debe obrar en detrimento de la objetividad del análisis.
Siendo precisamente el motivo por el que quisieramos repetir, lo que acerca de la selección mexicana, señalábamos meses antes de la cita de Sudáfrica:
<>.
Para seguidamente agregar: <>Algo que para su ejercicio y manifestación, requiere de una amplia gama de recursos, así como su más plena y completa utilización, propio de un equilibrio entre los argumentos del ataque y el sistema defensivo, la pausa, la transición, los cambios de ritmo, siendo precisamente los equipos que carecen de tal balance y distribución, los que con mayor frecuencia equivocan sus funciones y lo que resulta todavía peor, cuando menos deben y más arriesgado resulta>>.
A propósito de lo cual puntualmente observamos: <>.
Dando paso al panorama y las perspectivas de la Copa del Mundo Sudáfrica 2010: <>
Lo que sin embargo, no resulta patrimonio de nadie desde el primer momento, sino que muy por el contrario, a ello se llega luego de una suma y combinación de factores, prestos a manifestarse y actuar de una manera equilibrada, regular y coordinada, junto con algo tan importante como la mentalidad, si por esta se entiende, como el sistema de reflejos y sensaciones que una vez consolidados, determinan el nivel de concentración, confianza y disposición, indispensable para actuar en conformidad y comportarse a la altura de cada momento del partido, entre otros elementos y factores que como resultado de una verdadera condición y personalidad futbolera, todas las selecciones tradicionalmente competitivas y triunfadoras han poseídos>>.
Llegada la hora de puntualizar lo siguiente: <>.
Un panorama todavía peor si a ello se suman los frecuentes desatinos del propio estratega mexicano, todo el tiempo empecinado en convertir en un verdadero rompecabeza, en lugar de disponer las piezas y deslinear con racionalidad y acierto el dipositivo de la selección.
Hasta poner punto final al comentario, como justamente termina la incursión del seleccionado mexicano por suelo africano: <>.
Otra cosa es que los comentaristas de Univision y su maquinaria publicitaria, quieran hacer caso omiso de estas realidadades y rehusen abordar el hecho con responsabilidad y sentido común, para bien del propio fútbol mexicano y sus futuros compromisos internacionales.

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